KOI.

domingo 2 de octubre de 2011

De las cosas importantes que se aprenden los domingos!!!!!



Platicando sobre "las mejoras al hogar" Misael, me contó sobre los peces Koi, esos que la mayorìa de nosotros seguramente compramos en su respectiva bolsita de plástico fuera de la primaria, a los que nuestras mamás les llamaban "japoneses".

Resulta que para los peces Koi no aplican aquellas frases de "pez chico en estanque grande" ni la de "pez grande en estanque chico", con ellos es todo lo contrario....los peces Koi no se sienten ni leones enjaulados ni elefantes en vocho, son siempre de un tamaño proporcional al espacio que los contiene.

Recordé que hace muchos años, Ale tenía una pecera bastante grande y tenía muchos peces, alguna vez le compraron dos: un Koi...sencillito y tradicional y uno de aletas y cola dorada, muy elegante él. Un buen día, empezamos a encontrar peces fuera de la pecera, como si algún otro pez los aventara, culpamos al Koi y lo pusimos en otra pecera, ahora en mi cuarto y no sòlo resultò que el culpable no era él, sino el pez dorado sino que también empezamos a notar que el Koi crecía, pensamos que  tarde o temprano, el pez sería demasiado grande para esa pecera y un fin de semana, empacamos al Koi en su bolsita -para ese entonces, a pesar de no medir más de 10cm, ya le llamábamos carpa- y en su calidad de carpa nos lo llevamos a la casa de mis abuelos y lo depositamos en el estanquito de una fuente, mucho más grande que una pecera donde mi abuelo criaba otros peces de su especie...creció tan rápido...que entre los demás peces naranjas y grises y "pintos" le perdimos la pista, pero sabemos que creció y ahora sé, que los 10 cm a los que llegó en mi pecera eran probablemente su tamaño máximo -en esa pecera- que la hubiera hecho su casa por todo el tiempo que viviera. 

Afortunadamente, mi ignorancia sobre estos peces no es tan común y más bien, hay mucha gente en muchas culturas que les reconoce bastante y cómo no, si lo tienen bien merecido, si tienen esa capacidad que muchas veces los humanos -estos seres tan racionales que somos- no poseemos, aquella de sentir que el lugar en que habitamos y existimos nos pertenece y que no hay espacios grandes ni pequeños, sino espacios y tiempos y circunstancias dignas de que las hagamos propias, de que también quepamos en ellas.

0 papaloteantes bien chidos dijeron:

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