Sólo quiero caminar...

viernes 8 de abril de 2011

Así, como el nombre de aquella movie -bastante buena- lo dice... hoy sólo quiero caminar.

Hacía mucho que no escribía por aquí, es que han pasado tantas cosas que no había podido concentrarme sólo en una para tenerla acá.

Hoy que regresaba del trabajo, vi un letrero que indicaba un lugar...el Zoológico de Zacango y me dieron unas ganas bien grandes de ir, no a ver a los animales, no al zoológico en sí, sino a una parte del camino en la que está bien lleno de árboles y la temperatura disminuye un poco y no se escucha casi nada, me quedé pensando en que nunca he caminado por ahí, siempre he pasado en coche.

El siguiente pensamiento que vino a mi mente fue uno de una vez que saliendo de mi clase de foto me puse a pensar que no tenía nada que hacer -al menos no durante las siguientes tres o cuatro horas- y tampoco tenía a nadie que me esperara -al menos no a una hora determinada- entonces...sabiendo que lo que haría y quienes me esperarían no tenían prisa...agarré camino.

Y de la Col. Roma llegué al Centro Histórico, por el Templo Mayor, con Paulina (mi cámara) en la mano y mi vestidito morado, entré al MAF y vi una exposición de Graciela Iturbide, quería ir a San Ildefonso pero me distraje en Donceles y luego seguí caminando y ya cuando vi, estaba en Bellas Artes y caminé y caminé y caminé hasta que frente a mí, estaba el Centro Cultural Tlatelolco, entré y vi el memorial del 68 y recuerdo haber tomado unas de mis fotos favoritas, en un espacio oscuro pero utilizando de la mejor manera que pude la poquita luz que me encontré.

Para cuando salí de ahí ya deberían ser las 7 de la tarde, quizás no la mejor hora para estar en la zona en sábado, sola, cargando mi cámara y con vestido...pero nada de esos contras pasó por mi mente cuando lo que sentía era mucha libertad, de alguna manera melancólica, no puedo decir que nostálgica pero si melancólica y bueno, no puede ser de otra manera, una persona que como yo, habla y habla y habla...encuentra melancólico el silencio...pero no chafa, no triste, sólo profundo, propio, reflexivo.

Me dieron tantas ganas de caminar que llegué a mi casa y me dormí un rato y luego me levanté y me puse a escribir esto, que es -desde adentro- también una especie de caminata.

Es tan sencillo ser libre, cuesta tan poquito sentirse bien, tener esos ratitos de libertad tan profunda, tan verdadera, tan valiente  que a veces no me explico como es que nos encanta sabotearnos, como es que a veces por querer avanzar más... corro y se me olvida lo valiosos que han sido mis pasos caminando.

0 papaloteantes bien chidos dijeron:

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