Metáforas del bache...(que por fin repararon)

viernes 15 de octubre de 2010

Por las mañanas (regularmente) se escucha/ba en Escandonavia....

Ah!.. Pshhh! Pum!...&!"*´·#ejoooo!!! hasta que un día, descubrimos de lo que se trataba...

La gritadera, quejadera y dolor de carrocería no se debía a nada más que un bache...de esos grandes e insalvables, de esos por los que todos, alguna vez -para nuestra mala suerte y enchuecamiento de rines- caemos.
Algo más o menos así:
Letras chiquitas: y si usted pasa por un bache, no se aflija, adelante hay muchos más, que ofrecen un 50% de posibilidades de caer en ellos y el 50% restante de aprenderlos a esquivar.

Pues bien mis queridos papaloteantes, seguro que la foto les resulta conocida y es que no hay calle por bella, retocada y en zona residencial que se haya librado de uno de estos. ¿o si?

El bache de los lamentos, ubicado en la perínclita zona Escandinaviense, fue reparado, luego de haber sido descubierto, pisoteado, rellenado, vaciado, vuelto a llenar, parchado y vuelto a abrir...nuestro bache, parece estar por fin sellado y esto lo notamos el otro día, que tempranito, salimos a ejercitar el cuerpecín.

Caminábamos y platicábamos, como acostumbramos hacer, de cómo para que finalmente el bache quedara sellado, tuvo que pasar mucho tiempo, quejas, insultos, el organismo de agua de una delegación, las máquinas de la dirección de obras de otra, la culpabilidad de unos hacia otros por no haberlo tapado aún, y así, voluntades, esfuerzos, omisiones, buenas y malas vibras, todo ello para que un bache cualquiera como los hay en  todos los rincones de nuestro querido México dejara de ser el depositario de las quejas de medio planeta y el punto desde el cual...el pavimento alrededor podría convertirse en un gran...gran agujero que nos obligara a los escandonavienses a cambiar de locación (consecuencias más, consecuencias menos)

Así las cosas, los baches, por molestos que resulten, suelen ser una parte de un camino más largo, que sin duda tendrá más adelante uno que otro agujerito pero que tiene al frente y detrás y a los lados, un millón de cosas más que luego de la caída bachística, nos harán mejores conductores, más atentos, más experimentados, y a aquellos encomendados para  su eliminación, más responsables de no solamente rellenarlo sino de repararlo totalmente, usando los materiales y los tiempos y las cosas que sean necesarios para que si vuelve a existir algo que rompa el camino, el camino no se rompa donde una vez ya se reparó.



0 papaloteantes bien chidos dijeron:

Publicar un comentario en la entrada