Ya merito Titina!

lunes 28 de noviembre de 2011


Letras chiquitas: la dimensión que mi panza-hornito ha tomado con 35 semanas de cocimiento

Pues ahora si, ya te falta bien poquito para nacer, no necesito decirte que -unos días más que otros- me entran los nervios pero por encima de los nervios, mucha emoción, sé  que lo sabes porque te pasas las 24 horas del día conmigo...y yo sé que te das cuenta de todo y que a ti, en nada te puedo mentir. 
Ya te había dicho que soy muy chillona y que a veces no soy fácil, supongo que a estas alturas, ya te diste cuenta de mucho de eso, pero también de seguro que sientes todo el amor que te tengo, todo lo que quiero que estés bien y que seas muy feliz. 
Tu casa ya está lista, tu casa que no es nada más el espacio físico que vas a compartir con nosotros sino tu casa que es el mundo, con las personas que te quieren, con las que ya te conocen y todas a las que vas a conocer. 
Hoy en la mañana me escribió tu tía Ale para preguntarme cuantas semanas tienes y para decirme que ya tienes apodo: "Titina" me dijo y yo le dije que es así justo como te digo yo cuando estamos solitas o cuando te platico, mira lo mágico que es la forma en la que nos conectamos con las personas que nos quieren. 
Escuché tu corazón la semana pasada, no diré tu "corazoncito" porque la verdad es que sonaba lo suficientemente fuerte como para evitarme los diminutivos, así quiero que siga, así quiero que sea siempre, un corazón del tamaño que la anatomía demanda pero de la fuerza que tu le vas a saber dar. 
Sabes una cosa Valentina, a mí siempre me ha gustado escribir y ahora me dan más ganas porque no quiero que dejes de saber muchas cosas, quiero que las tengas siempre presentes para que tengas siempre contigo todo mi amor y todas mis ganas de que tu vida este llena de bendiciones. 
Eres desde ahora una niña con mucha suerte, ya lo sabes y ya te lo había dicho, pero nunca sobra repetírtelo, estas rodeada de tanto amor que con eso tienes el regalo mas importante que vas a tener toda tu vida y como me dijo tu bisabuelo  Nacho cuando nos dio el cuadro que vas a ver en tu cuarto: "una pintura de flores, para que a la niña no le falten nunca flores en su vida".
Mañana es mi cumpleaños, y por supuesto que el regalo más grande ya me lo adelantaron desde hace varios meses, sin lugar a dudas, con este comienzan los cumpleaños más importantes que voy a tener porque ya tú estás conmigo y eso me llena el corazón de felicidad. 
Aunque ya te falte tan poquito, no te me eches a correr, acábate de cocer con la calma que amerita, ya te queremos tener aquí y cargarte y saber cómo te ves pero por encima de todo queremos que llegues bien el día que tu lo decidas.











KOI.

domingo 2 de octubre de 2011

De las cosas importantes que se aprenden los domingos!!!!!



Platicando sobre "las mejoras al hogar" Misael, me contó sobre los peces Koi, esos que la mayorìa de nosotros seguramente compramos en su respectiva bolsita de plástico fuera de la primaria, a los que nuestras mamás les llamaban "japoneses".

Resulta que para los peces Koi no aplican aquellas frases de "pez chico en estanque grande" ni la de "pez grande en estanque chico", con ellos es todo lo contrario....los peces Koi no se sienten ni leones enjaulados ni elefantes en vocho, son siempre de un tamaño proporcional al espacio que los contiene.

Recordé que hace muchos años, Ale tenía una pecera bastante grande y tenía muchos peces, alguna vez le compraron dos: un Koi...sencillito y tradicional y uno de aletas y cola dorada, muy elegante él. Un buen día, empezamos a encontrar peces fuera de la pecera, como si algún otro pez los aventara, culpamos al Koi y lo pusimos en otra pecera, ahora en mi cuarto y no sòlo resultò que el culpable no era él, sino el pez dorado sino que también empezamos a notar que el Koi crecía, pensamos que  tarde o temprano, el pez sería demasiado grande para esa pecera y un fin de semana, empacamos al Koi en su bolsita -para ese entonces, a pesar de no medir más de 10cm, ya le llamábamos carpa- y en su calidad de carpa nos lo llevamos a la casa de mis abuelos y lo depositamos en el estanquito de una fuente, mucho más grande que una pecera donde mi abuelo criaba otros peces de su especie...creció tan rápido...que entre los demás peces naranjas y grises y "pintos" le perdimos la pista, pero sabemos que creció y ahora sé, que los 10 cm a los que llegó en mi pecera eran probablemente su tamaño máximo -en esa pecera- que la hubiera hecho su casa por todo el tiempo que viviera. 

Afortunadamente, mi ignorancia sobre estos peces no es tan común y más bien, hay mucha gente en muchas culturas que les reconoce bastante y cómo no, si lo tienen bien merecido, si tienen esa capacidad que muchas veces los humanos -estos seres tan racionales que somos- no poseemos, aquella de sentir que el lugar en que habitamos y existimos nos pertenece y que no hay espacios grandes ni pequeños, sino espacios y tiempos y circunstancias dignas de que las hagamos propias, de que también quepamos en ellas.

Mi querida Valentina

jueves 8 de septiembre de 2011

Hoy ya tienes un poco más de 5 meses con nosotros en ese hornito que es  mi panza y te has vuelto una pateadora profesional, hace un rato en la clase de Sustentabilidad, me diste unas patadotas y -serà mi imaginaciòn- pero me he dado cuenta de que te mueves cuando escuchas mucho ruido, cuando las discusiones son acaloradas.
Como habrás escuchado hoy mijita, la gente habla muy mal del mundo, de los muchos que somos, de que nos estamos acabando el agua y los árboles y de que nos acabamos entre nosotros mismos también y que hoy en dìa, no es nada sustentable que las familias crezcan.
No puedo decirte mentiras, hay muchas cosas en este mundo al que ya perteneces que no van muy bien pero además de esas cosas, hay muchas otras por las que vale la pena seguir aquí y mucho más vale la pena que tú llegues porque desde hace 5 meses, quizás desde antes, ya te has esforzado por ganarte tu lugar y lo has defendido.
Yo quiero Valentina que desde ahora sepas que eres una bendición, que siempre lo seràs para todos los que tengamos la dicha de compartir nuestra vida contigo, que eres el primer y el último pensamiento que tu papá y yo tenemos cada día y que desde que supimos que llegarías, nuestra vida quizás no ha sido más fácil, pero en definitiva ha sido mejor y eso es ya para siempre.
Sábete la hija de dos personas que son  muy afotrunadas de haberse encontrado y ahora de tenerte, la nieta de personas buenas que en todo momento se han preocupado por el bienestar de tus papàs y ahora también del tuyo, que han sido -cada quien en su forma de serlo- grandes personas y desde luego grandes ejemplos de amor y de trabajo y de un millón de cosas más de las que te llevarás las lecciones más importantes en tu existencia, quiérelos siempre, respétalos y demuéstrales tu amor y tu agradecimiento en todas las oportunidades que tengas.
Sábete bendecida por tus bisabuelos, por sus historias, por su compañía en el cielo y por la fortuna inmensa que tienes de que aún tengas bisabuelos aquí -físicamente- con nosotros, valora siempre la historia de tu familia, la historia de la que ya eres parte y que habrá de definir muchas cosas en tu vida.
Sábete tambièn con la suerte inmensa de tener a tus tías y tíos a tu lado y si un día tienes hermanas o hermanos, no olvides -ni siquiera cuando peleen por los juguetes o la ropa o por cosas que con el tiempo se vuelven importantes- que son el regalo más grande que Dios nos da para acompañarnos en el mundo, escúchalas, cuídalas, séles leal en todo momento, como nuestras hermanas y hermanos nos han cuidado y querido y enseñado a tu papá y a mí y sabe tambièn de lo felices que están de tu llegada y de todo el amor que desde ahora te están dando. Quiere y cuida y comparte lo mejor de este mundo con Juan Pablo, que va a llegar nadamás un poquito antes que tú.
 Agradece el amor de todos nuestros familiares y amigos que preguntan cómo vas y que ya tienen muchas ganas de conocerte.
Sabrás Valentina que yo lloro por todo, que no siempre te serà fàcil lidiar conmigo pero que en cada una de las cosas que haga, van a estar mi amor y mi interés en tí todo el tiempo, que habrán cosas que no entiendas de mis formas de reaccionar, que te enojarás conmigo -espero que no tan seguido- pero que no podràs nunca dudar del amor que te tengo.
Insisto Valentina, el mundo no es un cuento de hadas pero vale la pena cada uno de los momentos que pasamos en él. Algunas veces sentiràs miedo, pero que el miedo no pueda màs que tu voluntad y el amor con el que hagas las cosas y es que vas a conocer a tantas personas tan valiosas y veràs y probarás y escucharás y sentiràs cosas tan bonitas en este mundo que te quedarà muy en claro que haber venido es un acierto, que vivir es un acierto, que el que tù estès aquì, iluminando mi vida es el acierto más grande.
Acàbate de cocinar en ese hornito que tu papá y yo estamos cuidando, al que tu papá le pone canciones que vas a escuchar ya más cerquita, que tus abuelas y bisabuela observan cómo crece y se acuerdan de los hornitos en los que a nosotros nos cocinaron para que llegàramos bien, que les da tentación y curiosidad a tus tías y tíos y en el que me avisas que estàs bien, que estás fuerte y feliz de saber que estás con nosotros.

Bienvenida mi Valentina, para siempre.

Nacemos con nuestro destino bajo la piel...como las lagartijas

jueves 26 de mayo de 2011

Ya les había contado lo miedosa que soy, en particular con las lagartijas. Ayer, cuando saqué la basura, vi en una esquinita el cadáver -panza pa arriba- de una lagartija, pequeñita, mutilada, total y absolutamente muerta y por lo tanto...indefensa. 

Varias hormigas -a las que por cierto no les tengo ni siquiera tantita repulsión- se devoraban lo poco que quedaba de la lagartija, que una vez panzona y negra era ahora un cascarón gris, seco, vacío. Aún en estas circunstancias, me daba ñañaras recoger el cadáver y tirarlo a la basura y así me estuve todo el día y entré y salí y no me animé a levantarlo.

En la noche, vi que había más basura, misma que tendría que sacar, pensé que si dejaba la bolsa de la basura sobre el cadáver de la lagartija, las hormigas se iban a dar un tremendo festín y tal vez terminarían dentro de nuestra casa...con su aliento a lagartija. 

Me animé...(confieso que no lo hice con mis manos, ni con un pedacito de papel), fui por una escoba y un recogedor, literalmente barrí a la lagartija y la tiré a la basura, y su cuerpecillo hizo el mismo ruido que hubiera hecho una envoltura o no sé...algo sin la mínima huella de haber estado vivo. 

Amarré con mucha prisa la bolsa y la dejé afuera, más lejos de lo acostumbrado y me dio gusto no esperar a que un alma caritativa recogiera el cadáver o esperar a que las hormigas lo devoraran por completo. 
Supongo que así es el destino, supongo que nos acecha, que viene todo el tiempo adelante y detrás y por encima de nosotros -quienes muchas veces temerosos- le ponemos una bolsa encima o le damos la vuelta o fingimos que no está ahí... cuando sabemos que sí. 

Y es que el destino a veces nos muestra una cara que nos da miedo, otras una que nos reconforta, a veces nos hace sentir paralizados para después demostrarnos que nada de lo que nos pasa,  nos puede detener. 

El destino nos pone en casas con escaleras que están hechas -de alguna forma- a nuestra medida, nunca en una casa con escalones tan altos que no podamos alcanzar pero sí en una casa que tiene una vista distinta en cada escalón y hay unos que nos gustan más y unos que -cansados de los anteriores- nos cuesta mucho trabajo subir, pero la promesa de una mejor vista, el airecito que se siente cuando el más arriba está más cerca, es incomparable y es lo que nos mueve. 

Dudo mucho que yo alguna vez toque una lagartija, mucho menos una viva y dudo también que tocarla sea mi destino, pero esa soy yo, la que le tiene miedo a las lagartijas (y se lo dice a todo mundo)  pero no les tiene tanto como para saber que el cadáver plenamente difunto, por más inofensivo que sea, le molesta, mucho menos para aceptar que la lagartija no se irá sola, que algo hay que hacer para que se vaya. 

Tal vez no meto las manos, quizás me tardo y no me acerco demasiado, pero busco una escoba -una alternativa- para recuperar la paz perdida. 

P.D y no deja de darme tristeza el sonido tan seco y tan hueco que escuché en el cadáver de la lagartija, que sin duda para muchos, una vez estuvo llena, viva. 

y hablando del cuerpo y de los espejos...

martes 26 de abril de 2011





El enigma es que mi cuerpo al mismo tiempo ve y es visto. Lo que mira todas las cosas también puede mirarse a sí mismo y reconocer, en lo que ve, el "otro lado" de su capacidad de mirar. Se ve a sí mismo viendo, se toca a sí mismo tocando, es visible y sensible para sí mismo...
De manera más completa que luces, sombras y reflejos, la imagen del espejo anticipa en las cosas, la obra de la visión... El espejo aparece porque yo soy vidente-visible, porque hay una reflejabilidad de lo sensible, el espejo traduce y reproduce esa reflejabilidad.
Merleau-Ponty, El ojo y la mente-

Las crònicas de Escuandia

martes 12 de abril de 2011



Del corazòn de la reina y del hilo que sòlo puede tejer el rey...

Los escuandianos nacen con su destino bajo la piel, bordado con un hilo que sòlo se usa de dos en dos,
llegan al mundo solos, pero tarde o temprano terminan por encontrarse y cuando eso pasa, es implacable.
Escuandia se edificó pronto pero se edificó con el material más resitente y el mejor, el material que está en los corazones de los escuandianos y así se volvió un reino próspero y fuerte y hermoso y con un futuro brillante.
Pero un día, en medio de tanta felicidad, el Rey de Escuandia le enseñó a la reina una luz, tan poderosa que parecìa cercana. La reina quedò encantada con el destello, pensando que su reino era lo suficientemente fuerte, se propuso seguir esa luz, hasta poder averiguar de donde provenía, sabiendo, que si el rey se la había mostrado, encontrara lo que encontrara, valerìa la pena.
El rey la reina eran felices -mucho- y la reina tomò esa felicidad y trazò un camino acercàndose cada vez màs al resplandor que habìa conocido con el rey, eran tantas la luz y la curiosidad de la reina que avanzò y avanzò y avanzò pero el resplandor parecìa alejarse en vez de estar màs cercano.
El rey mientras tanto, sentìa como su corazòn se debilitaba cada que la reina se alejaba, veìa desde lejos que la reina tenìa un objetivo claro pero sentìa que la luz del resplandor la cegaba de todo lo que estaba alrededor.
Pero no era cierto, cuando la reina partiò llevaba en la mochila la felicidad al lado del rey y llevaba tambièn su historia, llevaba todo lo compartido, querìa que toda esa felicidad llegara con ella hasta el resplandor.
Y asì pasò el tiempo y asì Escuandia junto con el rey, se puso triste, pero Escuandia se defendìa y luchaba y sabìa que la reina seguìa ahì, que nunca se habìa ido en realidad, al menos no sin su historia.
Un dìa -cansada-la reina de Escuandia decidiò que cada que perseguìa el resplandor este se hacìa màs y màs lejano y se diò cuenta de que lo correcto era volver, con calma y contemplar desde su reino la luz de ese resplandor, supo que el resplandor no era màs que un espejismo, un capricho tal vez en el que se habìa empeñado. 
Tomò su felicidad, dio la vuelta y regresò buscando al rey, pero el rey estaba triste, estaba decepcionado, la reina desesperada, comenzó a preguntarse què habìa pasado mientras ella seguìa la luz, conocìa sus motivos, pero en ese momento ninguno era lo suficientemente vàlido, mucho menos lo suficientemente fuerte como para regresarle la alegrìa al rey, y en su desesperaciòn, cometiò muchas tonterìas.
Despuès, le pidiò  al rey que se olvidaran del resplandor, que se concentraran en Escuandia como tantas veces a èl le escuchò decirlo, que reedificaran el reino, que lo fortalecieran, que no se separaran.
Para el rey, fue demasiado tarde, su confianza, su corazòn estabanmuy tristes y desanimados, el rey no volviò a ver el resplandor y la reina se olvidò de que esa luz habìa estado siempre con ella...y los dos corazones escuandianos se rompieron.
El pueblo de Escuandia se siente orgulloso de la fortaleza de su rey, confìa en que pronto se recuperarà y volverà a reinar con su felicidad, la reina tiene el corazòn muy adolorido pero sabe que a pesar de lo que duela, tiene muchas fiuerzas para recuperar su reino, està dispuesta a hacerlo.
Los corazones de los escuandianos, tienen esa peculiarida de poder sanarse sòlo con el hilo que teje las venas de los corazones que le corresponden, el rey està tan decepcionado que no lo recuerda, la reina no sabe què hacer para que èl sepa, que sòlo con el hilo de  las venas del rey, su corazòn podrà reponerse.
Escuandia -a pesar de todo- es un reino poderoso que se mueve, que lucha, que aùn con los temblores y los ataques, se mantiene firme, està hecho del material màs firme.

Y colorìn colorado....este cuento no se ha terminado

Sólo quiero caminar...

viernes 8 de abril de 2011

Así, como el nombre de aquella movie -bastante buena- lo dice... hoy sólo quiero caminar.

Hacía mucho que no escribía por aquí, es que han pasado tantas cosas que no había podido concentrarme sólo en una para tenerla acá.

Hoy que regresaba del trabajo, vi un letrero que indicaba un lugar...el Zoológico de Zacango y me dieron unas ganas bien grandes de ir, no a ver a los animales, no al zoológico en sí, sino a una parte del camino en la que está bien lleno de árboles y la temperatura disminuye un poco y no se escucha casi nada, me quedé pensando en que nunca he caminado por ahí, siempre he pasado en coche.

El siguiente pensamiento que vino a mi mente fue uno de una vez que saliendo de mi clase de foto me puse a pensar que no tenía nada que hacer -al menos no durante las siguientes tres o cuatro horas- y tampoco tenía a nadie que me esperara -al menos no a una hora determinada- entonces...sabiendo que lo que haría y quienes me esperarían no tenían prisa...agarré camino.

Y de la Col. Roma llegué al Centro Histórico, por el Templo Mayor, con Paulina (mi cámara) en la mano y mi vestidito morado, entré al MAF y vi una exposición de Graciela Iturbide, quería ir a San Ildefonso pero me distraje en Donceles y luego seguí caminando y ya cuando vi, estaba en Bellas Artes y caminé y caminé y caminé hasta que frente a mí, estaba el Centro Cultural Tlatelolco, entré y vi el memorial del 68 y recuerdo haber tomado unas de mis fotos favoritas, en un espacio oscuro pero utilizando de la mejor manera que pude la poquita luz que me encontré.

Para cuando salí de ahí ya deberían ser las 7 de la tarde, quizás no la mejor hora para estar en la zona en sábado, sola, cargando mi cámara y con vestido...pero nada de esos contras pasó por mi mente cuando lo que sentía era mucha libertad, de alguna manera melancólica, no puedo decir que nostálgica pero si melancólica y bueno, no puede ser de otra manera, una persona que como yo, habla y habla y habla...encuentra melancólico el silencio...pero no chafa, no triste, sólo profundo, propio, reflexivo.

Me dieron tantas ganas de caminar que llegué a mi casa y me dormí un rato y luego me levanté y me puse a escribir esto, que es -desde adentro- también una especie de caminata.

Es tan sencillo ser libre, cuesta tan poquito sentirse bien, tener esos ratitos de libertad tan profunda, tan verdadera, tan valiente  que a veces no me explico como es que nos encanta sabotearnos, como es que a veces por querer avanzar más... corro y se me olvida lo valiosos que han sido mis pasos caminando.